Llegar a Turquía este verano tuvo su costo: tres exámenes del Covid en apenas cinco días, excesivas horas en los aeropuertos, el estrés y la frustración ante la posibilidad de que el viaje se fuera a bolina, cambio del itinerario de vuelo un par de veces, trasnochar en una ciudad no planificada, arribar al destino con dos días de atraso… Sin embargo, el solo hecho de pisar suelo en Esmirna, mi puerto de entrada, borró de un soplo todo el cansancio y me llenó de una energía que no me abandonó un solo momento durante las dos semanas de estancia en el hermoso país.
Visitar esa tierra, cuya historia afecta el devenir universal, no era mi prioridad hasta hace poco más de un año, cuando tuve noticias de la Primera Conferencia Global sobre las Siete Iglesias de Apocalipsis (1st Global Smyrna Meeting on the Seven Churches of Revelation), planificada originalmente para junio de 2020, cancelada por el virus, y re-convocada a principios de 2021 para similar fecha. Tutku Tours, la agencia turoperadora especializada en viajes educativos, que organizó la celebración, fue una de las primeras en llevar turistas cuando la nación comenzaba a abrir, después de los momentos más álgidos de la pandemia.
Durante mi estancia, todavía estaban vigentes algunas restricciones para la población en general, no así para los visitantes extranjeros: uso de mascarillas, toque de queda a las diez de la noche, los domingos todos los negocios cerrados y con prohibición de salir a la calle. El 1ro de julio, día de mi regreso a casa, esas medidas quedaron abolidas y, según tengo entendido, el domingo 4 fue como un canto a la libertad para una población acostumbrada a disfrutar al aire libre, los comercios y restaurantes, la actividad en las calles y plazas.
Las memorias de mi cámara fotográfica y de mi teléfono están repletas de fotos y vídeos, en mi pretensión de documentar cada detalle de una experiencia única en mi vida. Esta fue la primera vez que crucé el Atlántico, y mi corazón quedó ligado a un territorio donde lo europeo y lo asiático confluyen espontáneamente. Aunque parezca un lugar común, valga aclarar que los turcos no son árabes ni se identifican como tal, a pesar de que su cultura tiene mucho que ver con la de los países de la Península Arábiga. Le pregunté a un amigo que conocí en la ciudad de Adana, si ellos se consideraban europeos o asiáticos, y su tajante respuesta me dejó sin más cuestionamientos: “Somos turcos”.
(Continuará)
EL PEQUEÑO PAÍS DE LA COSTA OCCIDENTAL AFRICANA, FUE MI DESTINO ESTE VERANO, Y ME ENCONTRÉ CON UNA NACIÓN VIBRANTE Y LLENA DE CONTRASTES. Visitar África no era mi prioridad, otros destinos suelen serme más tentadores y estar más relacionados con mis intereses de conocimiento. Pero sin proponérmelo, el 2025 ha devenido el año de la familia. Primero visité a los míos en Cuba, en abril. Un viaje amargo por las infaustas condiciones que se viven allá. Ni la alegría de compartir con mi anciana madre y demás miembros del clan que permanecen en la Isla, logró espantar la depresión feroz que me atacó y me hizo sentir interminables las dos semanas entre ellos. La oscuridad cubana es más espiritual que física. Ese es el gran éxito de la dictadura: hundir al país en una noche profunda e indescriptiblemente agobiante. Y parte de ello es la consciente división de las familias: nos echaron fuera. Los cubanos andamos dispersos por todos lados. Y a Gambia, el primer país africano que visito, me l...
The Trip Was Wonderful I Have Seen In Your Article & You People Are Lucky To Visit The Historic Country Turkey On Earth Surface & I Wish That You People Also Visit Land of Hospitality Pakistan Soon.
ResponderEliminarMany Many Best Wishes!!!
Best Regards
KK
Thank you very much, KK. I hope to visit Pakistan soon.
EliminarBellas palabras muy lindo viaje y una experiencia inolvidable 😘😘
EliminarGracias. Ciertamente fue una experiencia inolvidable.
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