Ginebra: Post Tenebras Lux
DESPUÉS DEL EXPLOSIVO AMBIENTE BARCELONÉS, LLEGAR A GINEBRA ME PARECIÓ HABER ATERRIZADO EN EL LUGAR EQUIVOCADO. PERO DOS O TRES HORAS DESPUÉS MI ALMA SE ABRIÓ A UNA URBE CON MUCHOS ENCANTOS. Después del explosivo ambiente barcelonés, llegar a Ginebra me pareció haber aterrizado en el lugar equivocado. Un mal presentimiento me asaltó: pasar una semana en esa ciudad sería una tortura. Alguien en el grupo sugirió tomar un vuelo hacia Estambul y me regocijé con la simple idea de poder hacerlo. Dos o tres horas después mi alma comenzó a abrirse a una urbe con muchos encantos, tantos que actualmente barajo la idea de vivir un tiempo allí. Si tuviera que escoger un elemento simbólico para definir o representar a Ginebra, sería el agua. Además del fascinante lago alrededor del cual gira la vida citadina, son las numerosas fuentes y los bebederos públicos distribuidos por doquier, que forman parte del decorado y las facilidades urbanas. En ellos el transeúnte puede hidratarse con un agua...