Pero existe otra Turquía, la que el visitante no puede percibir a simple vista. La que aparece en la lista de los cincuenta países donde más se persigue el cristianismo, según la organización internacional Open Doors. Es paradójico que habiendo sido cuna y casa de la iglesia, ahora se cuente entre las naciones más descristianizadas del mundo: solo el 0.2% de la población se identifica como tal. La tendencia al incremento del nacionalismo religioso, enfatiza el rechazo a cualquier otra fe, no solo la cristiana, mas esta en especial.
Se conocen desgarradores testimonios de personas que convertirse a Cristo, les ha costado la expulsión de la familia, la ruptura del matrimonio, el rechazo de los amigos y vecinos, el cierre de contratos de trabajo, el bullying en la escuela. Los pastores y quienes sirven en las iglesias, corren el riesgo de ser llevados a prisión, a pesar de que predicar el evangelio no está legislado como delito. Los misioneros extranjeros son declarados personas no gratas y echados del país, sin importar el tiempo que lleven residiendo, algo que se ha repetido con mucha frecuencia en los últimos años. De hecho, la palabra “misionero” es mejor no pronunciarla donde alguien pueda escuchar.
Conforme a la opinión de expertos, la tendencia de Turquía bajo la presidencia de Erdoğan es a la radicalización, como ocurrió con Irán bajo el liderazgo de los ayatolás. Según afirman, es evidente en la presión institucional y social para que las personas sigan de manera rigurosa los dictados del Islam; lo que, en el caso de las mujeres, se aprecia en el estricto vestir a la usanza musulmana, aseguran quienes siguen de cerca el proceso. En Esmirna, llamada la ciudad infiel por su tendencia a la vida liberal, no encontré muchas féminas con dichos atuendos. Pero en Estambul sí.
Turquía fue golpeada fuertemente por la pandemia. El cierre de los comercios y restaurantes durante la cuarentena, dañó el sustento diario de millones de personas, quienes actualmente tratan de resarcirse de las miles de muertes y de ese tiempo de estancamiento y encierro, cuando no pudieron producir nada para el sustento familiar. No obstante, la galopante inflación no es fruto de este tiempo, sino que viene en aumento desde años atrás. Y la vox pópuli atribuye la culpa a la corrupción en los diferentes niveles de la sociedad, en particular en el liderazgo de la nación.
(Continuará)
EL PEQUEÑO PAÍS DE LA COSTA OCCIDENTAL AFRICANA, FUE MI DESTINO ESTE VERANO, Y ME ENCONTRÉ CON UNA NACIÓN VIBRANTE Y LLENA DE CONTRASTES. Visitar África no era mi prioridad, otros destinos suelen serme más tentadores y estar más relacionados con mis intereses de conocimiento. Pero sin proponérmelo, el 2025 ha devenido el año de la familia. Primero visité a los míos en Cuba, en abril. Un viaje amargo por las infaustas condiciones que se viven allá. Ni la alegría de compartir con mi anciana madre y demás miembros del clan que permanecen en la Isla, logró espantar la depresión feroz que me atacó y me hizo sentir interminables las dos semanas entre ellos. La oscuridad cubana es más espiritual que física. Ese es el gran éxito de la dictadura: hundir al país en una noche profunda e indescriptiblemente agobiante. Y parte de ello es la consciente división de las familias: nos echaron fuera. Los cubanos andamos dispersos por todos lados. Y a Gambia, el primer país africano que visito, me l...
Excelente experiencia e información; sobre todo porque se sustenta en una vivencia personal. En pocos días le tomaste el pulso a Turquía y ahora lo revelas. Para los que como yo no estábamos al tanto de la situación narrada, es interesante y hasta asombroso lo que allí acontece, más si se tienen referencias de la historia religiosa de ese país. Gracias por las observaciones y la dedicación para compartirlas convertidas en un hermoso texto.
ResponderEliminarGracias, Narciso. A Turquía hay que ir.
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