jueves, 12 de julio de 2012

I dream a dream (Víctimas de sus sueños)

Cada año se cuentan por miles las adolescentes y mujeres, que son arrancadas de sus hogares y vendidas a las redes nacionales e internacionales de tráfico y prostitución. La mayoría nunca más vuelve a ver a sus familiares. Algunas “afortunadas” regresan al cabo del tiempo, magulladas por los maltratos físicos y psicológicos, y con una insoportable carga de frustración doblándoles las espaldas. El modus operandi de los secuestradores es invariable: promesas de buenos trabajos y de una vida alejada de la pobreza, que seducen a las muchachas y a sus adultos. Los testimonios de aquellas que han logrado huir o de las que aun sometidas tienen la valentía de contar sus historias, hablan de sueños convertidos en pesadillas. El mundo de oropel que venden los medios de comunicación, al estilo del viejo cuento infantil de ‘Cenicienta’, deviene meta para las jóvenes nacidas y crecidas en medio de familias de pocos recursos económicos. Y esa brecha forjada a base de ilusión, falsedad y apariencia, es aprovechada para transformar a las incautas en esclavas desechables de un mundo real, duro, aplastante.

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