viernes, 9 de octubre de 2009

Obamanía en Oslo

La obamanía llegó a Oslo. Mientras algunos nos preocupábamos no fuera ser que el Instituto Nobel sufriera una alucinación y decidiera otorgar el premio de la Paz-2009 a Piedad Córdoba, este sacó una carta de la manga y optó por el presidente norteamericano. Decisión que, por cierto, ha dejado con la boca abierta a no pocos en el planeta, es como si a los noruegos de pronto se les hubiese perdido el norte.
Los reportes de prensa en ningún momento lo daban como favorito. Quizá la presencia de la colombiana chavista en la nómina robó la atención y opacó a los demás candidatos. Así ocurre con los contrasentidos, terminan por atraerse el show y entretener la mirada. Pero aun con la alegría de que la mujer del turbante no se saliera con la suya, que hubiera sido también la de todos esos políticos al estilo del mandatario venezolano, me pregunto una y otra vez: ¿por qué Obama?
Con menos de nueve meses en la Casa Blanca, el hombre más popular del mundo, según las encuestas, ha hecho menos de lo que ha hablado. Y sus acciones no han sido siempre tan acertadas como se pretende, a pesar de que los titulares suelen resaltar las de carácter populista. Tampoco su presentación en el ruedo internacional ha sido muy exitosa, el hecho de granjearse los elogios de los personajillos políticos de moda habla por sí solo.
Tengo la impresión de que el Instituto Nobel se apresuró. Aunque ha mostrado sus uñas, Obama no ha tenido tiempo de hacer todo lo que pretende y puede. Hasta el momento las suyas solo han sido intenciones que han colaborado, por ejemplo, a enrarecer más la situación hondureña y a dar alas a dictadorzuelos como Ahmanidejad, que asimismo es posible traducir como restarle apoyo a Israel.
Conforme al panorama mundial, donde la pérdida de influencia norteamericana tanto en la política como en la economía, más que un augurio resulta una evidencia, la actitud de Obama no parece ser la adecuada. Acostarse con su propio enemigo nunca ha sido un método recomendado para ganar una batalla, tampoco la preocupación excesiva por mantenerle cerrada la boca a los perros.
A pesar de todo, celebro que el Nobel no se hubiese tirado la plancha, al decir cubano, yendo a manos de Córdoba. Ahora Obama es el tercer presidente estadounidense en funciones en ostentarlo: en 1906 y 1919 lo obtuvieron, en ese orden, Theodore Roosevelt y Woodrow Wilson. En 2002 le fue conferido, de igual manera, al expresidente Jimmy Carter, y en 2007 al exvicepresidente Al Gore.