sábado, 25 de julio de 2009

Edilberto Yesterday

Por Enmanuel Castells Carrión

Mi amigo, el periodista Carlos Manuel Pérez Avalos, se encontró conmigo en las redes de la Internet y me pidió, lleno de alegría, que me asomara a su blog. A pesar del poco tiempo que dispongo para la navegación (vivo en Cuba) accedí a su página y me encontré con la soberana sorpresa de un rostro amigo, apegado en mimos de amor con su esposa, y más abajo la impiedad del tiempo en una foto añeja donde estamos Carlos M. Pérez, Edilberto Rodríguez Corredera y yo.
Después de casi 14 años ausentes de contacto, Edilberto se reencontraba con Carlucho, hoy día radicado en Kansas City, USA, y el otro un poco más al norte, en Canadá. Los recuerdos que le afloraron al periodista lo llevaron a aquella etapa de pinitos profesionales en una emisora regional, la cual, si bien no es de las mejores del país, aún suele autopromocionarse bajo el slogan de “Radio Bayamo: tu emisora de siempre”. Cierto que allí le dimos rienda suelta a una creatividad desbordada como suele suceder cuando se trata de juventud con determinado talento y afinada pasión.
(CASTELLS Y EDILBERTO EN LA HABANA,)

Recuerdo el día que conocí a Edilberto, para entonces yo era plantilla de la citada emisora y su padre era uno de mis buenos amigos y buenos grabadores. Fue en la esquina de Céspedes y Figueredo, bien cerca de mi casa, de la suya y de Radio Bayamo. Le dije que me acababan de regalar un disco de Bryan Adams (un disco negro, de acetato y platino. Nada de Compact Disc) y ahí mismo dejó de ir para donde iba, subimos a mi casa y nos fuimos a la suya a escuchar aquella compilación de éxitos que contenía la placa. No era todavía el tiempo del exitazo: 'Everything I do it for you', pero ya Bryan Adams tenía una carrera hecha y podíamos degustar clásicos de él como 'Heaven'.
Es curioso: el primer contacto nuestro se debió a un cantante canadiense. Tiempo después y de un modo definitorio, Edilberto se fue a vivir a Canadá; aunque no sé si alguna vez ha ido a algún concierto del mítico músico. Quería agregar que mi disco de Adams, terminó siendo de Edilberto, no recuerdo cómo, jajaja
Fue así como nació una amistad de mucha intensidad, diáfana, casi patológica porque nos veíamos mucho y aprendimos juntos que podíamos hablar de música, mujeres y otros temas de la vida. Su madre y la mía estaban emparentadas en edad y oficios educativos, mi madre solía cambiarle el nombre de Edilbertico por Gilbertico, vivíamos demasiado cerca y la sala de su casa fue escenario de tertulias, meriendas y audiciones musicales.
Yo había parido un programa en Radio Bayamo que se llamaba Rockeando, salía los sábados a las 5:00 pm durante 30 minutos y tenía una audiencia básica. Él lo había escuchado y tenía ideas más frescas, más novedosas, y sabía cómo irle mejorando el sonido de aquella media hora. A mi me cayeron de maravillas los temas que intercambiábamos, se notaba que era inteligente al vuelo y sorprendía por su juventud lo bien que había interiorizado el pensamiento espiritual de José Martí. Tenía una dicción excelente, tanto en castellano como en inglés (idioma del cual se había graduado y era metodólogo provincial).
Típico de mí que soy dador, le extendí los micrófonos de mi programa, mis guiones solían ser muy técnicos e informativos, mientras que su sangre caliente le inyectaban al espacio una dinámica de la radio moderna que se venía haciendo en Cuba en los años 90.
Edilberto escuchaba un programa en bandas de FM y allende los mares que se llamaba Top 40, lo conducía un emblemático locutor norteamericano: Sharon Steven, del cual Edilberto copiaba los éxitos del momento a nivel mundial y regrababa entrevistas a Jon Bon Jobi, Billy Joel o Rod Steward. Todo eso lo metía en la siguiente edición de nuestro programa y generaba un impacto de resonancias extraterritoriales.
Para ser una radio territorial, nuestro programa tenía todo lo que necesitaba para sentirse a la altura de un programa de carácter nacional y no exagero si muchas veces no estuvimos por encima de cualquier expectativa en cuanto a inmediatez informativa en el mundo del rock, el pop y sus derivados. Nos gustaba el rock a reventar y supimos establecer las diferentes corrientes que se han derivado de este género desde su nacimiento en los albores del 50. Recuerdo que uno de los slogans de Rockeando aseveraba que este sonido era la música por excelencia del siglo XX.
Nos gustaban Los Beatles (espero que le siga gustando), a mi John Lennon, a él un poco más Paul Mc Cartney, sobre todo aquella versión de In my live que hiciera Rod Steward. A veces solía dar los créditos del programa anunciándome como Enmanuel Lennon Castells y terminaba diciendo: “y yo…Edilberto Rock dríguez Corredera, recuerden que lo importante es seguir en esto”. Su padre que estaba al otro lado de los cristales, subía los controles y se escuchaba una música fantástica rectificándonos que el rock sigue siendo por excelencia la música del siglo XXI.
Dejé el programa casi total en sus manos; para el primer cumpleaños de Rockeando imprimió unos carteles que le daban promoción al espacio y nos atrevimos a colocar algunos en las paredes y postes de la ciudad. No sé cómo se las agenció en un poligráfico para imprimir aquellas cosas en cartulina real. En aquellos tiempos entabló amistad con el grupo Gens lidereado por Alexis Morejón, quien después pasó al grupo Moncada y que ahora vive en Miami, porque siempre se interesó mucho en el rock cubano mientras yo le hacía entrevistas a Edesio Alejandro y a Mario Dally director del grupo Monte de Espuma. Todo eso hacíamos dos guajiros para una emisora como Radio Bayamo cuando el mundo aún parecía inocente. Siempre me sorprendía con algo nuevo, por eso no puse reparos de que en la segunda etapa de vida del programa, empezara a llamarse ‘Rock y algo más’, el nombre con el que alcanzó total popularidad y le dio bríos para otro nuevo proyecto que salía en la banda contraria a la de AM: FM and Rock.
Luego vino su etapa como animador turístico en la provincia de Granma y con ello su matrimonio con una nativa de Canadá, país a donde se fue a vivir hace más de una década. Fui el padrino de su boda, ya vivía yo en La Habana. Fui el único amigo que lo recibió de regreso a Cuba en la casa de sus padres, en La Palma, y todavía recuerdo las palabras que me dijo mientras me abrazaba. Se leyó mi primer intento de libro y me dio las sugerencias que ningún editor jamás me ofreció. Pasé Navidad con él en el hotel Kholy y nos retratamos delante de un pino en el restaurante El Patio, frente a la Catedral. Me contaba cómo es Canadá y en una foto que me dedicó arrodillado en la nieve se preguntaba: “¿Qué hago yo aquí?”.
No puedo decir todos los temas humanos que solíamos comentarnos, las preocupaciones que nos embargaban y el modo en que queríamos proyectar el futuro de nuestras vidas. Un día vino de visita y nos habló por primera vez de Patricia, su esposa actual que es argentina y con la que ya lleva varios años. El modo más confiable de saber que todavía me quería como uno de sus mejores amigos fue cuando me dijo: “No sabes lo importante que es para mí en un país como Canadá, donde casi todo el mundo habla inglés o francés, escuchar una voz en castellano que te dice: te quiero mi amor, te extraño. Eso no tiene precio, Castells…”(CASTELLS Y SU ESPOSA SANDRA)
Luego se fueron distanciando los correos electrónicos y se nos encaramó una nube de silencio maldito que me hizo rascar la cabeza más de una vez. Creo que no sabe nada de mi presente, de la mujer que me acompaña hace 4 años que es hermosa y se llama Sandra, que tengo un nuevo hijo porque ella me lo trajo con 5 años y se llama Kevin, que los míos naturales ya tienen 20 y 16, que he publicado dos libros de cuentos (Fabulación de la memoria y El ojo con que mira el ciego), que he realizado dos exposiciones personales de fotografías, que trabajo como Representante de una Empresa de Arte que se llama Caribe Photo PostCard S.A y que estoy lubricando los laberintos de mi primera novela. Quizás no sepa que mis correos electrónicos son budy2000cu@yahoo.com y castelb@enet.cu, por eso se los pongo aquí a ver si se da el milagro del reencuentro.
Cada vez que escucho ‘Yestarday’, la mítica canción de Paul Mc Cartney, me acuerdo de él. Edilberto Rodríguez no debe saber que guardo una grabación de su voz cantando esa hermosa melodía en el Estudio 1 de Radio Bayamo. Es una cinta magnetofónica de 30 minutos, alemana, marca ORWO, y como casi siempre jugábamos delante de los micrófonos, tengo muchas cosas más en el eterno disco de mi memoria y de mi corazón.

viernes, 24 de julio de 2009

Lo importante es seguir en esto

Después de tres lustros por lo menos, he vuelto a escuchar la frase que despedía cada sábado el programa ‘Rock y algo más’, de CMKX, Radio Bayamo. Corrían los primeros años de la década de los noventas y recién estrenado como reportero en esa emisora del oriente cubano, era asiduo en la audiencia del espacio que tenía seguidores principalmente entre los jóvenes amantes de ese género musical.
Yo tenía otro motivo para no perderme una audición: había entablado una gran amistad con Edilberto Rodríguez, su realizador, quien a pesar de su juventud era metodólogo provincial de Inglés, especialidad de la que se graduó en el Instituto Superior Pedagógico ‘Blas Roca’, de Manzanillo.
(EDILBERTO RODRIGUEZ EN LA ACTUALIDAD, CON SU ESPOSA PATRICIA)
A pesar de los avatares económicos y políticos que oscurecían el panorama insular, resultaba una época en la que todavía podíamos soñar. Teníamos poco más de 20 años, las ansias por realizarnos profesionalmente signaban nuestros pasos.
Y si bien la radio era el medio en el que hacía mis pinitos periodísticos, para Edilberto era un hobby al que dedicaba sus mejores momentos. Él creció en los estudios de grabación de RB: el padre, de igual nombre, era un veterano y respetado operador de sonido. Su incursión en ‘Rock y algo más’ comenzó cuando aun era estudiante.
Rock-dríguez, como transformó su apellido, lograba en cada emisión un cálido encuentro con los oyentes, pues además de poseer una atractiva y amistosa voz, prodigaba música e información valiosas. Todo realzado por un diseño sonoro que nadie más lograba.
Pero el ímpetu que le propiciaba compartir su tiempo entre la labor en la dirección provincial de Educación y la radio, fue el que le permitió no estancarse en esa fase de su trayectoria. Entonces lo vimos abandonar todo y convertirse en animador turístico. Después nos despedimos, porque su matrimonio con una canadiense le abrió las puertas del gigante norteño.
(FOTO DE EPOCA: EN LA CASA DE SACO # 1, BAYAMO, CUBA, DONDE VIVIA LA FAMILIA RODRIGUEZ, EN EL PRIMER LUSTRO DE LOS NOVENTAS. DE IZQUIERDA A DERECHA: YO, EDILBERTO Y ENMANUEL CASTELLS, GRAN AMIGO COMUN)

“Lo importante es seguir en esto”, me dijo ayer por teléfono al cabo de unos 14 años sin apenas comunicarnos y tener noticias el uno del otro. De golpe mi mente me devolvió los gratos recuerdos de nuestra amistad y me sentí halagado por estas vueltas impensables que da la vida.
Yo que no soy amante de las redes sociales de Internet, a pesar de participar eventualmente en ellas, esta vez debo aceptar que nuestro reencuentro ha sido gracias a Facebook.

martes, 21 de julio de 2009

El retorno de Reinaldo López a la esgrima

El incipiente retorno del esgrimista cubano Reinaldo López al deporte activo, fue coronado recientemente con el sexto lugar en la segunda división del florete masculino, en el 2009 US Fencing Summer Championship, celebrado en Grapevine, Texas.
Esta fue la conclusión de un ciclo iniciado en octubre, que le permitió enrolarse en las lides estadounidenses de una especialidad que practicó en Cuba desde que apenas era un niño de 11 años y durante más de un década.
Llevaba alejado del entrenamiento y las competencias 12 años, cuando se insertó como asistente de coach en la Heartland Fencing Academy, de Overland Park, Kansas, donde a la vez retomó la preparación como floretista y espadachín.
Desde su debut en el HFA Fall Open, en octubre de 2008, hasta el presente, ha intervenido en seis competencias y acumulado nueve medallas, resultados superiores a los que obtuvo en Cuba.
El pase a la discusión de los primeros puestos en el 2009 US Fencing Summer Championship, le fue impedido por una lesión en un tobillo que lo sacó de la contienda donde participaban 151 atletas de todos los estados de Norteamérica.
Su aspiración es formar parte del equipo USA. En el próximo ciclo competitivo, que iniciará en el otoño, espera participar en mayor cantidad de eventos y ser más asiduo en lo más alto del podio de premiaciones.
Oriundo de la ciudad de Matanzas, Reinaldo llegó a Kansas City, Missouri, en 2001, gracias al programa de refugiados políticos del gobierno de los Estados Unidos.
Datos suyos pueden ser encontrados en http://www.heartlandfencing.com/ y http://www.usfencing.org/

sábado, 18 de julio de 2009

Show automovilístico

Una breve visita a la ciudad de Chillicothe, Missouri, a unas dos horas al noroeste de Kansas City, me permitió disfrutar del show automovilístico anual, que tiene lugar allí cada verano.
Más de un centenar de carros de diferentes épocas, atrajo la atención de los curiosos, divertidos por la variedad de modelos y admirados por el cuidado que le brindan sus propietarios. En conversación con Micky Ralls, ganador de unos de los primeros puestos de la competencia, supe de su dedicación durante cuatro años para dejar como nueva su camioneta, una pick-up Chevrolet 1953.
Recientemente Ralls se alzó con el primer lugar en una presentación similar realizada en Trenton, la ciudad donde vive. Y no es para menos, su “obra de arte” parece acabada de salir de la fábrica, como muchas otras de las que pude apreciar en el desfile.
Mientras tomaba fotos, recordaba los automóviles americanos de antes de 1959, que todavía ruedan por las carreteras cubanas y no precisamente como carros de colección o lujo, sino en función de resolver la precariedad del transporte.
Un detalle final: fundada en 1855 y ubicada en el condado de Livingston, Chillicothe tiene una población de ocho mil 968 personas, conforme al censo del año 2000. Su nombre lo debe a una expresión de los indios Shawnee, habitantes originales de la región, que quiere decir “Gran pueblo donde vivimos… nuestro gran pueblo”, y era pronunciada mas o menos así: “Chil li coth’ ee”.

martes, 7 de julio de 2009

¡Avanti, Honduras!

“¡Baño de sangre! ¡Baño de sangre…!”, graznó el cuervo venezolano. El saldo: dos muertos y todo listo para comenzar el diálogo. Por primera vez en la historia, que yo recuerde, Honduras es el protagonista del interminable culebrón del devenir político latinoamericano.
Pero en buena hora. Aunque los torquemadas internacionales lo condenan a la hoguera, finalmente un país se reveló contra la moda de los caudillos regionales, quienes se valen de la democracia para llegar a la silla presidencial, y de inmediato se arrogan el derecho de pisotearla con el afán de perpetuarse en el poder, dizque en nombre del pueblo.
Es curioso, mientras Zelaya al estilo de su tutor Chávez y sus condiscípulos del área, hacía presión para reelegirse, sin importarle la violación constitucional, nadie emitió la mínima palabra. Pasivos, todos miraban y de seguro alguno que otro se frotaba las manos, y no faltaría el que le hiciera una llamadita telefónica para alentarlo, a fin de cuentas ya tenía el visto bueno del gran patriarca asentado en La Habana.
En cambio, cuando los hondureños decidieron que su pedazo de tierra no era Cuba ni Venezuela, y a su modo cortaron la mala hierba, unánimes los defensores de la democracia se levantaron para censurar, sancionar, expulsar, excluir.
Esta fue una emocionante escena en la que se abrazaron los eternos enemigos y hasta tuvo su detalle cómico: los Estados Unidos que levantaba su dedo acusador junto a las naciones democráticas de la región (léase Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia…), recibía al mismo tiempo la acusación de urdir los sucesos. El buenazo de Evo siempre de más sobresaliente.
Por primera vez desde que tengo conciencia política, me veo en la obligación de aceptar las palabras de Fidel Castro: la OEA no pone una. Todavía con el rostro enrojecido por el bochorno que le hizo pasar Cuba al no aceptar su readmisión, aun cuando le rogaron que lo hiciera, corre a hacer el papelazo.
Insulza, tan ocupado en defender la democracia hondureña, no ha tenido tiempo para escuchar el reclamo del alcalde de Caracas, que desde la sede venezolana de la organización, lleva varios días de ayuno para denunciar el abuso de poder de Chávez, quien de manera deliberada y flagrante lo ha despojado de sus funciones, a pesar de haber sido elegido democráticamente. ¿Acaso temerá que en otro Aló Presidente vuelvan a llamarlo “insulso”?
¿Cuántos de los que se pronunciaron horrorizados por la muerte de los manifestantes hondureños, lo hicieron por la masacre dominical en la región china de Xinjiang? Y no es que el hecho de que hayan sido solamente dos las víctimas en el aeropuerto de Tegucigalpa, reste importancia al suceso; sin embargo, no hay que ser tan hipócrita o, por lo menos, practicarla con cierta discreción.
Y qué decir de la comparsa preparada para el regreso de Zelaya. ¿Sería que los presidentes de Ecuador, Argentina y Paraguay, no tenían nada que hacer en sus respectivos países que podían dedicarse a secundar al envalentonado, quien en su desespero no paró la carrera hasta la oficina de Clinton en Washington? Por cierto, qué pensarán de él ahora sus amiguitos de Latinoamérica, tan reacios a admitir a Norteamérica en su círculo íntimo.
Al cabo de poco más de una semana de crisis, la mesa de diálogo está puesta en Costa Rica, con Oscar Arias, presidente y Premio Nobel de la Paz, como mediador. Si me correspondiera escribir el final de este capítulo de nuestra historia, a pesar de sus pataletas Zelaya no volvía a la oficina presidencial, y Honduras era elevada ante los ojos de los latinoamericanos como ejemplo de lo que se debe hacer a los bravucones que por ahí pululan.