viernes, 27 de febrero de 2009

Estupor

Con estupor leí la noticia difundida esta semana, donde se decía de una encuesta -de las tantas que continuamente se realizan en este país-, según la cual el presidente Barack Obama, es más popular entre los norteamericanos que Jesucristo. Realizada por HarrisInteractive, entre dos mil 634 adultos, cuando se les solicitó un listado en orden descendente de sus héroes, estos relegaron a un segundo plano al Hijo de Dios para citar en primer lugar al mandatario estrenado el pasado 20 de enero.
Más allá de la popularidad ascendente del afro que cambió la historia al ocupar un sitio reservado hasta hace poco solo para individuos de la raza blanca, el resultado de dicha pesquisa habla del lamentable estado espiritual de una nación nacida sobre bases cristianas. Me vienen a la mente las palabras del evangelista internacional Josué Yrion, a quien escuché disertar hace un tiempo atrás acerca de este tema.
Entonces decía que si todavía el Señor sostiene con Su misericordia a los Estados Unidos, es debido a la cantidad de misioneros que a lo largo de los siglos han salido de aquí para evangelizar otras partes del mundo, y aun la manutención de miles de personas que cumplen el mandamiento divino en los diversos puntos cardinales del planeta. También por el irrestricto apoyo a Israel, el pueblo escogido de Dios.
El resultado del mencionado sondeo es la lógica respuesta a acciones conscientes y con un propósito definido, que a través de los años se han ido llevando a cabo en el país más poderoso del orbe. He ahí, por ejemplo, la expulsión de las oraciones y los estudios bíblicos de las escuelas, algo que otrora era parte intrínseca de la formación del estadounidense.
Los que prefieren a Obama antes que a Cristo, son los mismos que aprueban el criminal acto del aborto; o los que aplaudieron cuando en un complaciente guiño a la comunidad gay con la que se siente comprometido, el hombre mas popular de la actualidad invitó a un pastor declarado públicamente homosexual a participar en su toma de posesión; o los que les importa poco que algunos de los escogidos para el gabinete presidencial hayan tenido que dimitir por irregularidades en el pago de impuestos y otros que se mantienen confronten similar situación.
Norteamérica juega a no darse cuenta que el galopante deterioro social, el aumento de la criminalidad, la multiplicación de los ladrones de guantes blancos, la pérdida de hegemonía internacional, las manifestaciones xenofóbicas, la inseguridad ciudadana, la intolerancia y un largo etcétera, resultan de poner a Dios a un lado, como si fuera un objeto ornamental que movemos a nuestro antojo.
Valga recordar lo que dice la Biblia en Jeremías 17:5-6: “Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada”.

martes, 24 de febrero de 2009

Narrador poeta

A MI AMIGO YUNIER RIQUENES, LE DIO POR SER POETA. ESO QUE PARA OTROS NO ES NOTICIA NI NADA DEL MAS ALLA, A MI NO DEJA DE ADMIRARME. Y NO ES PORQUE DUDE DE SU VOCACION LIRICA, MAS BIEN ES POR EL APEGO A SU NARRATIVA, PLENA DE DESGARRAMIENTO, QUE SIEMPRE PULSO UNA PROFUNDA CUERDA EN MI INTERIOR. PERO DESCUBRO AHORA, NO SE SI CON ALEGRIA O CON RECELO, QUE SU POESIA ME PROVOCA SIMILAR IMPACTO.

Los muchachos de El Reparto y El Modelo salen en grupos los sábados. No beben vodka ni champagne, pero beben. Mueven las caderas, conquistan a las mulatas y las raptan en las esquinas con / sin preservativos. Cuando la bebida, que no es vodka ni champán se revuelve, los muchachos de El Reparto dicen nosotros los de El Reparto y los de El Modelo gritan y qué, nosotros, los de El Modelo. Aparecen empujones, picos de botellas y navajas, antes de salir sobrecargan los bolsillos. Cada sábado corretean cabezas rotas y apaleamientos. Una vez, la ventaja es para los de El Modelo, otra vez para los de El Reparto. Desde las ventanas de mi cuarto yo los perdono porque ignoran otros modos de jugar y perder el sueño, que la Patria no siempre los contempla orgullosa.

CUCHILLOS
(para Oscar, sin temor al filo)

Mi hermano tenía seis años y yo tres
cuando supimos del peligro del cuchillo
habíamos perdido al padre
rechazábamos las ofertas de un padre postizo
Mi hermano y yo conocimos el filo de los cuchillos una tarde
desandando por las guardarrayas
al picar una naranja y ver correr la sangre
yo no pude mirar
pero mi hermano jugaba con ella en los hollejos
pintaba los troncos de las matas.
A partir de entonces las peleas por decidir quién era el hombre de la casa
terminaban sacando el cuchillo
mi hermano decía te pico
y yo le decía te pico
afincábamos el filo en la piel
en cualquier parte de los cuerpos
yo soy el más grande me decía
y yo el más pequeño
cada uno quería demostrar el valor
la fuerza de carácter
mi hermano pinchaba con la punta
yo cedía
podía afincar con presión o voltear el filo
pero él era mi hermano
Él supo agradecer cuando grande por no equivocarme
aprendimos a jugar con los cuchillos desde niños,
a perderle el miedo a los filos.

Por qué tienen que maltratar a mi madre si lo único que quiere es un baño de azulejos blancos. Sale en la mañana y vuelve tarde; trabaja y trabaja. Sueña con fumar y leer periódicos aunque las noticias sean las que sean. Le repite a los niños en cada clase tienen que amar y respetar a los héroes; enseña a los niños a cantar el himno a garganta viva. Mi madre sueña con el baño de azulejos blancos y un techo que permita guarecerse de la lluvia, ahora la lluvia es más feroz y en este lugar caen granizos hasta en las peores sequías. Mi madre quiere reparar la casa, odia sus nalgas sobre la letrina. Números, vocales; estornuda con el polvo de la tiza. Mi madre quiere, que no la maltraten tanto, quiere un baño de azulejos blancos.


Yunier Riquenes García (Jiguaní, Cuba, 1982) Licenciado en Letras por la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba. Ha obtenido, entre otros, los premios en el género de cuento: Cauce 2002; Mención del Premio de cuento de La Gaceta de Cuba 2003;; Premio Razón de Ser 2005, Premio Eliécer Lazo, Matanzas, 2006. Como poeta obtuvo mención en el concurso homónimo de la revista Ámbito, Holguín; y en el José Jacinto Milanés, Matanzas; Premio Mangle Rojo, Isla de la Juventud, todos en 2007 y mención en el XIII Premio de poesía de La Gaceta de Cuba en 2008. Obtuvo mención en el concurso de entrevista Videncia 2006, Ciego de Ávila. Trabajos suyos aparecen publicados en varias revistas cubanas. Tiene publicado los libros La llama en la boca, cuento, Ediciones Bayamo 2004, Los cuernos de la luna, novela, Ediciones Bayamo 2006, Lo que me ha dado la noche, cuento, Editorial Oriente 2007 y Quién cuidará los perros, cuento, por Ediciones Santiago, 2007.

martes, 17 de febrero de 2009

Venezuela: la democracia acuchillada

La noticia se repite hasta el aburrimiento en mi mente y no acabo de digerirla como algo verdadero. Venezuela, uno de los países punteros de Latinoamérica, acaba de darle la espalda a la democracia. El voto que satisface la egolatría de Hugo Chávez, al permitirle su reelección indefinida en la presidencia, es poco menos que una burda cuchillada.
En el libro de Génesis, la Biblia habla de Esaú y Jacob, los hijos de Isaac. Aunque gemelos, la primogenitura pertenecía al primero, y, por ende, sobre él había una bendición especial. Pero descuidado y sin visión, un día que regresó agotado de sus labores en el campo, vendió tal prerrogativa a su hermano menor, a cambio de lo cual recibió una ración de pan y potaje.
Algo más o menos hicieron los venezolanos el reciente 15 de febrero, fecha que trascenderá como el domingo que unánimes pusieron alrededor de sus cuellos la soga que los asfixiará. Seducidos por el discurso del presidente, su mirada no pesa el futuro y mucho menos hurga en la experiencia de una nación como Cuba, que por medio siglo ha sido reducida al traspatio de Fidel Castro, donde aun “retirado” del poder se sigue haciendo su voluntad.
Parece increíble que todavía se le dé crédito a un fanfarrón caudillo, cuya oratoria repleta de grosería, prepotencia e histeria, deja traslucir su ambición personal de hacerse del poder absoluto. Es inaudito que no haya una fuerza opositora suficiente que le cierre el paso a un hombre que con cada cambio de luna impone una nueva transformación a la maltrecha constitución venezolana.
Los estudiantes universitarios fueron prácticamente los únicos que hicieron la batalla, pues los dispersos partidos políticos no supieron avizorar los vericuetos por donde más que caminar eran arrastrados por Chávez, minándolos en la desunidad al tiempo que él se fortalecía en la jerarquía sin competencia.
‘La perla de la mora’, poema publicado por el literato y patriota cubano José Martí, en la revista para niños La Edad de Oro, habla de una mujer de Trípoli que tenia una hermosa perla de la que se cansó un día y desdeñosa la lanzó al mar. Años después, dice el texto martiano, loca gemía ante el mar y le pedía que le devolviera su perla.
Mañana escucharemos el clamor de Venezuela.

viernes, 13 de febrero de 2009

Libre entre rejas

Cuatro años en una prisión de máxima seguridad, pueden ser suficientes para enrumbar definitivamente los pasos de un hombre. Eso le ocurrió a Leonardo Cabrera, quien luego de ese tiempo en la cárcel nueva de Las Mangas, Bayamo, Cuba, no volvió a ser el mismo.
Llevado allí junto a tres amigos, con una sentencia de ocho años por supuesta rebeldía contra el gobierno de la Isla, experimentó en carne propia los avatares de “la antesala del infierno”, nombre que dio al lugar. Así de cruento fue ese período en que se reafirmó como seguidor de Jesucristo, y se dedicó a predicar el Evangelio entre los demás reclusos.
Su testimonio, recogido en el volumen Libre entre rejas (Atenas Press, 2003; Publicaciones Casa, 2008), es la bitácora espiritual de un individuo sometido a fuertes pruebas, a través de las que alcanzó crecimiento y madurez.
El potente e inevitable trasfondo político del libro, deviene denuncia de las vejaciones de todo tipo que sufren los presos cubanos. No obstante, esto no empaña su propósito fundamental: dar a conocer la revelación del poder de Dios en medio de circunstancias adversas.
Entre aquellos barrotes, Cabrera vio a las almas ultrajadas por la opresión demoníaca y rebajadas casi a la condición animal, por las que sintió el dolor de Cristo y a las que ministró una esperanza de vida en el Señor. Junto con los que aceptaron y abrieron sus corazones a la Palabra, creó la Iglesia del Silencio, como denominó a la primera congregación de ese tipo en aquel sitio.
Su labor recibió arteros ataques, lo mismo de las autoridades carcelarias como de los mismos compañeros de infortunio, muchas veces al servicio de aquellas. Pero el no cejar aun ante las amenazas contra su integridad física y moral, fue su victoria. Detrás de cada arremetida captó el sentido de la batalla espiritual.
Leonardo Cabrera actualmente es pastor del Ministerio Jesucristo el Buen Pastor, fundado por él en Kansas City, Missouri. Su salida de la cárcel aconteció el viernes 13 de febrero de 1998 -cuando solo iba por la mitad del cumplimiento de la sentencia-, por intercesión del papa Juan Pablo II ante el gobierno insular.
La segunda edición de Libre entre rejas, fue presentada el año pasado en Expolit, la mayor feria de literatura y música cristianas de los Estados Unidos y el mundo.

lunes, 9 de febrero de 2009

Por siempre vivo

ESTE 10 DE FEBRERO, EL ESCRITOR CUBANO GUILLERMO VIDAL CUMPLIRIA LOS 57, PERO LA MUERTE SE LE ADELANTO EL 15 DE MAYO DE 2004. A PROPOSITO DE ESE HECHO LAMENTADO POR QUIENES SUPIMOS VALORAR SU PROLIJA NARRATIVA, ESCRIBI UN ARTICULO PUBLICADO EN VARIOS MEDIOS DIGITALES DE LA ISLA, Y QUE AHORA REPRODUZCO AQUÍ CON MINIMAS CORRECCIONES Y ADICIONES.

Me enteré por la radio. Carlos Tamayo, el presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Las Tunas, convocaba a
la membresía de la organización, familiares y amigos, a los funerales de Guillermo Vidal. La noticia me sobrecogió. Sabía que llevaba un tiempo padeciendo de una enfermedad respiratoria, pero jamás pensé en su muerte. Casi nunca creemos en el poder de la parca sobre gentes como él.
Lo primero que me vino a la mente fueron los tantos amigos comunes, con quienes de continuo intercambiaba sobre su persona y obra: Rafael Vilches, el primero en dármelo a conocer; Delis Gamboa y Yunier Riquenes, seguidores de sus pasos; Michael Hernández y Martha María Montejo, admiradores. También recordé aquellos días de finales de 2001, en el II Encuentro de jóvenes narradores ¿Serán los últimos los primeros?, organizado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Granma, Cuba, donde era la figura principal.
Esa fue la única vez que intercambié personalmente con Guillermo. En la base de campismo Los Cantiles, a unos 30 kilómetros de Bayamo, andaba entre escritores en ciernes que pretendían imitarle o, por lo menos, alcanzar su reconocimiento. Lejos de lo que cualquiera pudiera pensar, en ningún momento asumió pose de figura importante. Todos los presentes le hacíamos círculo, atentos a sus palabras, deseosos de guardar en la memoria hasta el último detalle de sus observaciones sobre la técnica literaria o las anécdotas que encontramos de una manera o de otra en sus novelas.
A la orilla del río, en medio de una lectura de cuentos, dijo que estaba escribiendo un nuevo libro, en el que retomaba el tema de la beca, recurrente en su narrativa. No he sabido precisar a cuál se refería; sin embargo, me atrevo asegurar que se trataba de Las manzanas del Paraíso, con la que obtuvo el Premio Casa Teatro, República Dominicana. Le pregunté por qué volvía una vez y otra a ese asunto. Su respuesta rondó acerca del impacto que ha causado en muchos cubanos la experiencia de los centros internos, donde la mayoría descubrimos un modo de vida diferente, quizá más rico y también más violento, que el del seno familiar.
Tampoco se me escapa del pensamiento la visita que hicimos al novelista jiguanicero Carlos Casasayas (fallecido a los 81 años, en abril de 2007), uno de los que en sus inicios orientó a Vidal. Se abrazaron ambos escritores y espontáneamente desgranaron las historias de cuando Guillermo viajaba de Las Tunas a Jiguaní, con el solo propósito de que el autor de La casa de los anales le revisara algún texto.
Desde la salida de Matarile, a principios de los años ’90, todos los ojos de los lectores cubanos y de los extranjeros que siguen la literatura de la Isla, se posaron en el narrador tunero. Fue un escándalo el libro donde aparecen adolescentes de carne y hueso, con todas las contradicciones y problemas que solemos tener en esa etapa de la vida. Eso, sublimado con una prosa ágil, envolvente, limpia, señaló la madurez de un escritor dispuesto a desterrar los fantasmas que marcaron su existencia y la de sus coetáneos.
Aunque ya de él se hablaba en los círculos intelectuales, fue a partir de entonces cuando saltó a la palestra pública. Salto, por cierto, espectacular: nunca más lo olvidamos. Sus publicaciones se convirtieron en pan caliente. Cada vez que nos reuníamos a hablar de literatura, tenía que aparecer él por alguna parte. Y no solo como autor, también como persona. De pocos individuos he escuchado el criterio unánime de aprecio y respeto, como en su caso.
Y no es por aquello de que todos los muertos son buenos. Antes de este pase a la eternidad, Guillermo ya lo era. Su aspecto con barba entrecana y larga, y moño en la nuca, jamás escondió la jovialidad de su rostro. Aun menos la palabra paciente, delicada y atinada, incapaz de herir a quien se le acercaba para someter a su criterio un cuento u otra pieza literaria. Por eso era amado por los escritores jóvenes, esos que buscan arrimarse a buen árbol. Por eso había (hay) que hablar de él con palabras positivas.
Como José Soler Puig, quien nunca quiso irse de su Santiago de Cuba, desde donde alcanzó nombre y prestigio; Vidal permaneció en Las Tunas, donde nació el 10 de febrero de 1952 y murió este 15 de mayo (2004). Viajó una y otra vez, pero siempre retornó al terruño. El universo de sus novelas, es el tunero: la familia de pueblo, las comadres, las bibliotecarias, los niños y adolescentes, los dimes y diretes de barrio, las fiestas populares...
Con su deceso, somos muchos los apenados. La Literatura Cubana es la primera resentida. Hubiéramos preferido que permaneciera entre nosotros. Saberle en su ciudad, aplicado en sus historias dolorosamente reales, exquisitamente escritas, era de gran alivio. Constituía la certeza de que pronto volveríamos a enfrentarnos a algunos de sus ingenios. De todas maneras tengo la certeza de que en buen lugar está ahora. Y, sin dudas, continuará en la palestra pública: él es de los muertos que por siempre están vivos.
(FOTO DE MIGUEL DIAZ NAPOLES, LAS TUNAS, CUBA)

viernes, 6 de febrero de 2009

Los Bosques


Los bosques son fuentes de vida. Además de funcionar como pulmones del planeta y resultar el hábitat perfecto para miles de especies vegetales y animales, poseen suma importancia económica. De hecho constituyen uno de los principales recursos para cualquier nación.
Si bien a lo largo de los siglos fueron vistos como el almacén de donde extraer cuanto hacía falta para el desarrollo de las civilizaciones, hoy se impone un criterio conservacionista que defiende la necesidad de protegerlos ante su evidente fragilidad. Pero sería mucho pedir que estas ideas no entraran en contradicción con las enraizadas en la mente del hombre desde que puso los pies sobre la faz de la tierra.
Estados Unidos no está excento de esa contienda, donde por un lado están los que miran con estupor como miles de metros cúbicos de árboles se convierten anualmente en pulpa para hacer papel, entre muchos destinos de la madera; y por el otro las grandes compañías, cuyos intereses defienden las crecientes cifras bancarias.
El ocho por ciento de los bosques del planeta pertenecen a este país, que se sitúa en el segundo lugar mundial, después de Canadá, en el consumo de madera. Según los expertos las principales amenazas para las forestas norteamericanas, son los incendios que cada año ganan más terreno por su violencia y creciente duración, las invasiones de insectos y otras especies foráneas que minan los bosques, el proverbial crecimiento urbano que repta en pos de mayor espacio, y la ya citada explotación maderera.
A pesar de ello, y aun con informes alarmantes como el de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que sitúa a Norteamérica en el séptimo escaño mundial de los países con mayor pérdida de bosques primarios y el uno entre los ricos, existe la opinión de que las políticas proteccionistas aplicadas aquí dan resultados positivos.
Después de un siglo XIX devastador, cuando fuimos privados de un tercio de nuestros bosques, 1920 se considera el año en que se detuvo la mortífera carrera y se empezó a revertir la situación, cuyos inicios se remontan al momento en que los colonos europeos comenzaron a poblar el subcontinente, cubierto entonces en su mitad por frondosos e inmensos bosques, convertidos en gran parte en campos de cultivo.
Las sucesivas administraciones han dirigido atención, con mayor o menor énfasis, al cuidado de las áreas boscosas y han estimulado la creación de organizaciones e instituciones dedicadas por completo a ello. Valga citar, por ejemplo, la Iniciativa Bosques Saludables (Healthy Forest Initiative), de George W. Bush, aplaudida por su pensamiento en la herencia que recibirán los norteamericanos del futuro.
Fue este presidente quien dijo: “(...) los bosques son un tesoro y somos sus protectores (...) Debemos cumplir con nuestra promesa a la próxima generación (...) y dejar detrás un mundo tan bienaventurado y bello como el que nuestros padres nos legaron”.


Además:

-El 33 por ciento del territorio norteamericano está cubierto por bosques. Dos terceras partes de los que existían en la época de la colonia, todavía están en pie.
-Estados Unidos es el cuarto país en el mundo con mayor cantidad de bosques, con 1,17 millones de millas cuadradas (303 millones de hectáreas). Igual escaño lo tiene en la cubierta de forestas naturales, con 402 250 millas cuadradas (104 millones de hectáreas).
-El 63 por ciento del total de los bosques en este país son de propiedad privada y solamente el 27 por ciento son federales. Los primeros se concentran al este y los segundos al oeste.
-El Parque nacional de las Grandes Montañas Humeantes (Great Smoky Mountains), localizado en territorios de Carolina del Norte y el este de Tennesse, posee mayor diversidad de especies de árboles que todo el continente europeo.
-El 30 por ciento del agua en la nación proviene de los bosques.