viernes, 12 de junio de 2009

La gran vedette

Hay personajillos de la farándula, como la cubana asentada en México Niurka Marcos, que todos los días se inventan nuevas historias, chismes, dimes y diretes, que le permitan aparecer en los medios de comunicación. Tal es su forma de procurar una trascendencia, en tanto su vida profesional pasará sin penas ni glorias. Ayer fue el novio de esta, hoy el marido de aquella, mañana…
De la misma forma existen personajillos de la política que han aprendido muy bien la lección de los supuestos artistas, y cada jornada se las arreglan para disputarles los titulares de la prensa mundial. Experto en ello es el presidente venezolano Hugo Chávez, quien no deja escapar la mínima oportunidad para ponerse los moños y presentarse ante las cámaras hablando las cosas más insólitas y alarmantes que podamos imaginar.
Pero la gran diferencia entre lo que expresan las divas de la televisión, y lo que sale de la boca de alguien como el autoproclamado bolivariano, es que las palabras de las primeras están condenadas a morir en breve tiempo, por muy punzantes que sean; mientras que las del segundo transforman de manera drástica el devenir de una nación y aun influencian un continente. De este modo, a pesar de que sus absurdos decires muchas veces provocan la risa, más bien debíamos llorar.
Con diez años en el poder y con un pasaporte para prolongarse indefinidamente, Chávez es el prototipo de los que en nombre de su ideal ponen las botas sobre quienes tengan que ponerlas. Maestro no le falta, pues desde sus primeras andadas Fidel Castro lo tomó no como un simple discípulo, sino como hijo adoptivo al que trasmitió su amplísima experiencia en los menesteres de estrangular un país ora con soga marinera, ora con lazo de seda. Todavía hoy, cuando el ex-presidente caribeño convalece escondido de sus conciudadanos, el venezolano corre cada cierto tiempo a su guarida habanera en busca de consejos.
Frases como “revolución bolivariana”, “socialismo del siglo XXI” e “imperialismo yanqui”, son constantes en el discurso chavista. Las primeras para designar un proyecto que detrás de la máscara del populismo y las transformaciones sociales a favor de los pobres, convierten a Venezuela en un país cada vez más dependiente del mercado extranjero. La última, siguiendo la moda impuesta por Cuba hace medio siglo, para definir a los Estados Unidos, tachado como el siempre culpable de los males internos de los latinoamericanos.
¿Hasta cuándo se prolongará el reinado de esta egocéntrica vedette? No sabemos, sus seguidores son muchos dentro y fuera de Venezuela, tantos como sus detractores. Al estilo de su tutor ha sabido esconder detrás del disfraz de ángel la puntiaguda cola y engatusar a multitudes de incautos, incapaces de ver más allá de la fachada o, simplemente, volver la mirada hacia el pueblo cubano, alimentado más con una ideología enajenante que con pan.
Sin embargo, asumo las palabras del escritor Carlos Alberto Montaner, quien refiriéndose al mandatario venezolano y su engendro político, luego de analizar el contexto latinoamericano presente y futuro, concluyó una columna titulada “Chávez, ¿va ganando en América Latina?”, con la siguiente expresión: “Tomará tiempo y no será fácil, pero ese minucioso disparate está condenado a desaparecer”.

2 comentarios:

  1. Charlie, suscripción absoluta de mi parte con este post. Sólo me parece ofensivo que manches la "buena" imagen de la Niurka comparándola con este pedazo de socotroco que campea hoy --y ojalá no por mucho tiempo más-- en ese país que siempre amé por su música que es Venezuela. La Niurka y el Hugo, qué par. ¿Y si un día decidieran que tienen mucho en común y anuncian noviazgo? Para caricaturas, digo, tras lo de Sarkozy y la Bruni, ya que en Latinoamérica siempre estamos copiando. Y para peor.

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  2. Seria fabuloso que ese par de gentes se unieran en matrimonio, creo que solo les falta conocerse personalmente, porque de que tienen mucho en comun, tienen. Ademas, me parece que ambos podrian intercambiar unos cuantos secreticos, ya sabes que cada diva tiene su propio librito. Gracias, una vez mas, por estar por aqui y te reitero las felicitaciones por las buenas nuevas.

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