sábado, 25 de abril de 2009

Gajes del oficio

Al cabo de casi 16 años en los avatares periodísticos, por primera vez me veo envuelto en el compromiso de escribir sobre un tema deportivo. A lo largo de mi carrera me he movido como pez en el agua en el mundo del arte y la literatura, la ciencia y el medio ambiente, y alguna que otra incursión en asuntos sociales. Pero jamás se me ocurrió dedicar tiempo al boxeo, lo que ahora me ocupa.
La sección Nuestra Gente, de la revista El Sol de Kansas, me ha puesto frente al joven boxeador profesional Lalo “El Tremendo” Robles, quien despunta como ídolo hispano de los amantes del boxing en esta ciudad. Y para entrevistarlo me correspondió pasar un par de horas en el gimnasio donde entrena cotidianamente.
Es curiosa la sensación de estar en un sitio equivocado. Sin embargo, estaba en el Turner Golden Gloves Boxing Club, entre niños y jóvenes de ambos sexos aspirantes a boxeadores, además de unos con experiencia en competencias nacionales amateurs y un profesional súper pesado que sin dudas atraía la atención de los neófitos.
Lalo también tiene sus fans entre los menos experimentados. Oriundo de Durango, México -aunque desde la temprana niñez vive en los Estados Unidos-, se destaca por su tenacidad en el ring. De ahí el apodo de “El Tremendo”, que recibió en Los Ángeles, California, donde debuto profesionalmente, y que asumió como nombre deportivo.
Su inicio como boxeador fue a los 17 o 18 años, y luego de 19 peleas amateurs transitó hacia el profesionalismo, donde ya ha efectuado alrededor de una docena de combates. El más reciente fue hace unas pocas semanas en el Autódromo Municipal de Kansas City, Missouri, donde ganó por knockout a los 50 segundos de haber sonado la campana del primer round.
Su nombre de bautismo es Gerardo Robles, tiene 26 años, y un gran sueño: ser campeón mundial, para lo que dedica todos sus esfuerzos. Grandes boxeadores hispanos, como Julio César Chávez, Fernando Vargas y Oscar de la Hoya, son inspiración para él. De hecho su estreno profesional fue en el primer Pay-Per-View, que el Golden Boy organizó en Los Ángeles. Después fue invitado por este para participar en su cartelera contra Bernard Hopkins.
A Lalo lo anima una gran convicción de triunfo. Cuando uno dialoga con él siente que el cinturón dorado al que aspira, lo tendrá de un momento a otro ciñendo su abdomen. Por lo pronto se prepara para la cartelera del próximo 8 de mayo, en el Beaumont Club, de Westport, KC, MO, donde cruzará guantes con Rashad Ganaway, un afroamericano que no ha perdido una sola de las nueve peleas que ha realizado, algunas ganadas por knockout.

4 comentarios:

  1. A coger la cola:

    Un profesor en la universidad nos decía que a su vez José Martí había dicho (no obstante, nunca he podido comprobar la fidelidad de la cita)que el periodista debe conocer desde el microbio hasta el cosmos...
    No lo creerás, pero siempre he tenido entre mis ideales a contemporáneos como Juan, Iris, Michael, que siempre estaban buscándole la quinta patas al gato.
    Me gusta mucho que escribas también de deportes...
    ¿Te acuerdas cuando pasabas horas y horas leyendo en los pasillos de la beca?


    saludos

    Al

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  2. Te comprendo, Charlie. Aunque siempre me gustó el deporte, nunca pensé que me tocaría algún día especializarme como periodista en eso y tuve que hacerlo durante algunos meses aquí. ¿Prejuicios de nuestra parte? No lo creo. ¿Tú recuerdas quiénes eran los que hacían periodismo deportivo en Cuba? Era bastante poco edificante el ambiente, lo confieso.

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  3. Carlos, por mucho que lo intenté, no pude colocar este comentario en tu página. A Iris le ocurre lo mismo, opté por enviártelo por correo electrónico:

    Carlos, ¡¡¡congratulation!!! ¿Así que periodista deportivo? Jajajajaja... Eso es lo que yo llamo «pasar por las horcas caudinas». Lo digo porque -a no ser que hayas cambiado espectacularmente- me viene al recuerdo tu aversión por ese sector de gente musculosa y de escasas neuronas. Pero qué caramba, flaquísimo, -ahora hablo en serio- un buen profesional debe ser capaz de entregar una cuartilla decorosa sobre cualquier tema, a pesar de que estamos en tiempos de especialización. Y tú lo eres. Te informo que estoy por terminar una Maestría en Comunicación Social -con profesores como nuestro ilustre Rafael Fonseca, con quien converso a fondo cada vez que viene- y mi tema de tesis es precisamente ese: Análisis lexicológico y lexicográfico del discurso periodístico deportivo en la prensa escrita cubana 1993 - 2007. Me gusta ese campo de investigación. Te aseguro que es interesantísimo. Sobre ese asunto giró también mi tesis de pregrado, ¿recuerdas? Carlos, tremendo placer tener noticias de Michael Hernández por intermedio de tu página. Entre mis reminiscencias más entrañables conservo aquellas tertulias literarias de atardecer en un cubículo de la residencia universitaria de Quinteros, donde tomaban asiento junto a nosotros Vargas Llosa, Borges, El Gabo y una retahila de etcéteras, todos con nombres ilustres. Fueron años de buenas lecturas y de buenos amigos. Nos están faltando tanto las unas como los otros. A Michael le tomé gran afecto personal y gran admiración intelectual. Le envío desde aquí mis saludos. Lo propio para Alfonso del Rosario, con quien solía conversar también sobre literatura. A pesar de mi proverbial informalidad para mantener un intercambio epistolar estable con mis amigos -bien que lo sabes tú, Carlos- les aseguro de todo corazón que los continúa apreciando con la misma intensidad de entonces. Un abrazo para todos. Juan Morales

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  4. Juan, como el comentario era para aqui, lo copie de tu e-mail y aqui lo he puesto. Te agradezco mucho y te digo que sin ser tan recalcitrante como en otros tiempos, sigo mas o menos por la misma onda. Nunca imagine verme escribiendo sobre deporte, pero nunca sabemos lo que nos espera en la proxima esquina. De todos modos esto tan solo es una eventualidad. La entrada que antecede esta, sobre un policia actor de cine independiente, fue escrita para la misma seccion titulada Nuestra Gente. Pero lo mas comico es que hace solo un rato me llamo el editor en jefe de El Sol de Kansas y me pregunto, nada mas y nada menos, que si queria escribir algo de futbol...

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